¿Existe realmente el reloj perfecto para el día a día? Con todas nuestras diversas necesidades y deseos, es difícil afirmar que un solo reloj pueda asumir la responsabilidad de marcar la hora día tras día, sean cuales sean las circunstancias. Pero si hablamos solo de una persona —si hablamos solo de ti y de lo que buscas en un reloj—, quizá hayamos dado con la clave.

 

 

Hoy presentamos el Q Timex 1978 Reissue, el último lanzamiento de una línea de éxitos rotundos. Con una caja de acero inoxidable de 37 mm y una correa de piel negra, su diseño se adapta a prácticamente cualquier conjunto, pasando de lo informal a lo formal sin perder el ritmo (y seguro que hará que a más de uno se le acelere el corazón al verlo desde lejos). Funciona como un auténtico Timex porque ES un Timex, uno de nuestros diseños emblemáticos de los años 70 que sacó el máximo partido a la revolución del cuarzo de aquella época, que sumió en una crisis a tantos otros relojeros tradicionales.

 

 

¿Que si tiene ese toque desenfadado de la costa oeste, preguntas? ¿Que si tiene un poco de estilo, un toque de «sprezzatura»? Bueno, al fin y al cabo, el diseño es italiano —nuestro Timex Design Lab tiene su sede en un elegante barrio de Milán— y llevar un reloj con caja tipo cojín pulida en 2021 ya es, en sí mismo, una declaración silenciosa, pero audaz. Y sin duda evoca un poco del glamour de antaño, con su forma de caja tipo cojín, fiel a la época, y su cristal acrílico abombado, que recuerda el estilo de diseño desenfadado de los relojes de los años 70.

 

 

Quizás la razón más importante para comprar un reloj Q Timex radica en su relativa sencillez, en la comodidad y en la tranquilidad que ofrece su modernidad. No hace falta darle cuerda; tampoco es necesario acudir a un relojero cada tres años para que revisen la espiral o ajusten el volante. La pequeña y económica pila que lleva en su interior, que se puede encontrar en cualquier buena farmacia o supermercado, durará años; cuando haya que cambiarla, solo tendrás que sacar de tu bolsillo una moneda de un céntimo o de diez céntimos, desenroscar la práctica tapa de la pila situada en la parte trasera del reloj y sustituir la pila vieja por la nueva. Y enseguida volverá a funcionar, manteniéndote puntual y al día (con un nivel de precisión que supera al de casi cualquier reloj mecánico existente) durante muchos años. El mecanismo de este reloj no es ningún milagro, pero sí una proeza de ingeniería y tecnología, fiable hasta el extremo y fabricado para soportar los rigores de una vida como la tuya.

 

 

Hay algo romántico en la idea de un reloj mecánico, uno que necesita tu movimiento para alimentarse gracias a los resortes y engranajes que lleva en su interior. Pero con un Q Timex, tu atención queda libre para disfrutar del encanto de todo lo demás, y el reloj sigue funcionando. Y tanto si lo coges y te lo pones después de un día, una semana o un mes de inactividad, ya sabrás que funciona a la perfección y que está bien ajustado para indicarte la hora actual, no la hora que marcaba cuando se agotó su reserva de marcha mecánica —una molestia habitual en los relojes automáticos o de cuerda manual—.

 

 

El encanto de un gran diseño clásico reside en que, sencillamente, no pasa de moda: el buen estilo nunca se desusa. Es posible que este reloj adquiera cierta pátina a medida que lo disfrutes a lo largo de su vida útil y de la tuya; su cristal acrílico puede acumular pequeños arañazos y marcas de vez en cuando, lo que te invitará a darle un pequeño pulido cuando tengas ocasión. Pero ese cristal acrílico, con su bonita forma abombada, es muy resistente a los golpes (a diferencia del cristal mineral o el zafiro) si te golpeas la muñeca al pasar por un umbral estrecho o al girar en una esquina cerrada. Y la brillante caja, con sus curvas y facetas pulidas, irá mostrando lenta y suavemente los signos del paso del tiempo a medida que los días vayan pasando. Pero elegimos el acero inoxidable por su resistencia al paso de los años, ya que conserva su acabado incluso ante el uso más exigente, combatiendo la corrosión del agua de mar y el sudor para acompañarte en la muñeca toda la vida.

 

 

Estas son las características en las que puedes confiar al elegir el Q Timex 1978 Reissue. Estas son las razones por las que lo hemos creado para ti. Para llevar un reloj diseñado para ser usado —todo el día y todos los días, por la mañana, al mediodía y por la noche—, descubre por ti mismo nuestro último modelo Q Timex. No espera (casi) a nadie.

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